*/*/* Nace como ilusión, agota mis horas y se disfraza de plenitud; al abrir los ojos muestra su rostro inconforme, se viste y se marcha. No es la primera vez que sucede sin embargo, todavía, a pesar del tiempo, finjo sorpresa y derramo una lágrima hipócrita.


*/*/*La idea es eterna, incorpórea y perfecta según Platón; pertenece al mundo celeste y los simples mortales tenemos que conformarnos con un mundo material repleto de fracasos. Terrible condena, trágico destino el mío.

Ya me cansé de buscar, no puedo esperar y ha llegado el momento de reconocer que la experiencia de la vida, este viaje íntimo sólo me incluye a mí.
*/*/ Cuando asombrarse del asombro empieza a ser aburrido, es el momento de empezar a despedirse; poder hacer las cosas no es igual a querer hacerlas, por eso es tiempo de pensar en despedirse, desvanecer pausadamente para no hacerse el interesante.

Sospecho que volveré, tal vez cuando el sin sabor deje de saber.
*/*/Ayer creí reconocerme, creo que fue por la tarde... sí, en el pliegue entre el ocio y lo inevitable. Una sucesión de eventos (no desafortunados como en aquella película asquerosa) pasaban delante, indiferentes a mi presencia y yo sólo tenía la certeza de dos cosas una, mis pies helados y dos, el querer un momento que dejara de devenir, quería un momento siempre presente que como fotografía pudiera traer conmigo.

No había expresiones ni afectos, no había palabras pero me bastó un instante para saber que sólo allá el sol se oculta satisfecho de sus destellos; al tercer mes me pareció que deseaba profundamente conservar el aroma que con tanto placer vine a degustar.

Me sientes y huyes de la mirada porque sabes que te traicionas si te quedas, porque sabes que mueres cuando quiera, porque dejarías de ser. Te digo "quédate, da igual ya no eres después de mí".
*/*/*De la misma forma como si hubiera extravíado algo, así los ojos desolados y hambrientos recorren cada espacio, los rincones polvorientos con el temor de encontrarse nuevamente en la oscuridad y en la vaciedad de la vida que sonríe perfecta. No se desgarra la piel ni se llora , sin embargo se sigue ocultando, se acurruca tras las pupilas el deseo, ese deseo que se fuga de vez en cuando, que te toca y que emana mi aire, mi estar.

Hablo conmigo, con esa extraña que soy; tú, cuando termines con ese monólogo habla conmigo. ¿Quién dijo que no había que hablar con extraños?


*/*/ Igual que peligra la flama de una vela bajo un cielo lluvioso, del mismo modo he expuesto un mundo recién nacido. Cometí un asesinato, creyendo suicidarme y bajo el engaño de arriesgar esta nueva existencia he descubierto el gusto por tu muerte; me he encontrado libre y sin voces tras de mi ¿podría vivir así? ¡Claro que puedo! Me entregué al abismo, regresé y quiero más de eso.

Hay algo polvo en mi ropa, en mi cuerpo y siempre ha estado ahí sólo que hoy he dejado de negarlo, como también la tristeza que nace y muere constantemente, así, del mismo modo que he dejado de negar la tristeza, esa que no se agota en la lágrima y que desespera por abandonar el suspiro para estrellarse en el grito.

No puedo liberarme en el mundo de culpas porque nunca hubo uno y, si en un instante del que nunca me percaté, apareció chillando futuro, debo decir que no se puede extrañar lo que no se ha tenido, he ahí la respuesta.